Madrid rinde homenaje a Agustín Lara

Pensativo y elegante, tengo la impresión de que en algún momento su mirada congelada y alzada hacia el cielo cobrará vida e irá a posarse, encantado, sobre la plaza que lleva su nombre, homenaje de Madrid al ingenioso artista que tanto alabó en sus canciones a las ciudades españolas. Hablo del célebre cantante y compositor mexicano Agustín Lara; su estilizada figura se encuentra junto a la fachada de las Escuelas Pías, cuyas paredes de ladrillo aportan un fondo de color especial a la escultura que descansa en su alto pedestal desde 1975 y que fue realizada por el artista escultor, también mexicano, Humberto Peraza.

Así, el bullicioso y cada vez más emblemático barrio de Lavapiés se convirtió en hogar privilegiado de una pequeña parte de la memoria eterna del poeta cantante, autor de famosas letras de valor universal como Granada, Madrid, Valencia, Sevilla o Murcia. Sus letras hablan de sueños, amores y hogares entrañables convertidos en ciudades donde todos nos sentimos a gusto y que muchos sueñan con visitar, despertando, a su vez, nuevos sueños viajeros y amores intercontinentales.

La Plaza Agustín Lara de Madrid es hoy en día el centro alegre y variopinto de un barrio locuaz y vivaracho. Tal como si los que decidieron colocar su estatua en este lugar lo hubieran sabido, de alguna forma el espíritu de Lavapiés combina perfectamente con el alma amorosa y brillante de un artista que escapaba de su región anelando ser universal. El monumento de Agustín Lara ubicado en Lavapiés une a los pueblos mexicano y español, pero no olvidemos que fue el genio de este maravilloso creador de versos el que inició ese abrazo internacional de los países, el que más perdura en el tiempo: el sentimiento que nace desde el corazón del poeta, legado que todos los habitantes del planeta podemos disfrutar hoy en día.

Escultura de Agustín Lara, ubicado frente a la facha de las Escuelas Pías de Madrid. Fotografía: Olivier Rodríguez.
Olivier Rodriguez, autor de este artículo, posa en la Plaza Agustín Lara de Madrid. Fotografía: Juan Louzao.