Retratos a mano. Por Olivier Rodriguez

Los retratos a mano: joyas que siempre te acompañan

La importancia de un buen retrato hecho a mano

Aunque es verdad que con la fotografía y sus filtros se pueden lograr efectos parecidos a los retratos a mano, nada puede igualar a una obra realizada con el “temblor de la mano y la pasión de un ser humano”.

Un retrato, realizado a mano en óleo, carboncillo o lápiz, es una obra viva. Con el tiempo se convierte en una compañía especial, elaborado a través del esfuerzo consciente y creativo de un artista. En un retrato convergen dos historias, la del retratado y la del artista, que pone  a su servicio su arte particular para dar vida a una joya única y especial, que posiblemente acompañe a su protagonista durante toda su vida y logre trascender en el tiempo.

Por supuesto, un retrato es también arte. Cada artista aporta su visión particular, sin que importe el gran parecido o poco parecido del resultado. Aunque lo usual es pensar que, al realizar un retrato, el parecido fiel del resultado es muy importante, lo cierto es que, la manera especial del artista de realizar su trabajo es un elemento que aporta originalidad y fondo a la obra, lo que también se valora, a la hora de disfrutar de los mejores retratos a mano.

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